Víctimas del amianto

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Entre las décadas de los años 60 y 90 se establece en España el auge del uso del amianto. Desde la construcción de diversas edificaciones o viviendas hasta depósitos de agua e, incluso, tuberías. Su alta resistencia y su bajo precio provocaron que fuese muy utilizado en un periodo temporal relativamente corto.

Sin embargo, sus consecuencias comenzaron a evidenciarse en España en la década de los 70 y, hoy en día, se siguen sufriendo. Son varias las enfermedades que provoca la inhalación de las fibras que componen este material, las cuales, desgraciadamente, han acabado provocando la muerte de miles de personas hasta después de la prohibición de su fabricación y distribución en España a finales de 2001.

 

JOSÉ BENITO ACOSTA MORÁN

José Benito Acosta Morán trabajó desde 1958 hasta 1991 en la siderúrgica Aristrain, actualmente ArcelorMittal. En 2007, fue diagnosticado con un mesotelioma pleural maligno izquierdo, lo que le costó la vida, ya que finalmente falleció en el año 2011.

José Benito trabajó durante esos años en la laminación de perfiles en la boca del horno, pero también participó en otras labores como en la reparación y demolición de hornos, los cuales estaba revestidos de amianto. José interpuso una demanda contra la siderúrgica mundial por la falta de medidas de seguridad para los trabajadores ante la presencia de fibras de amianto en la mayoría de las instalaciones.

Finalmente, ArcelorMittal tuvo que indemnizar a este trabajador con un total de 239.226,38 euros, a pesar de que José Benito falleciese dos semanas antes de la resolución con, tan solo, 75 años de edad, sumándose, por tanto, a la larga lista de las víctimas del amianto.

 

JUAN VERA BENITO

Juan Vera Benito es otro de los tantos fallecidos a causa de la exposición al amianto. Su muerte a causa de un cáncer de pulmón se produjo en enero de 2017, cuando tenía, tan solo, 64 años de edad. A los 14 años comenzó en la Escuela de Aprendices y trabajó toda su vida en Bazán (la actual Navantia).

Su cáncer se asoció al tabaco. Además, la familia no tenía constancia en su momento de la relación existente entre la exposición al amianto y este tipo de enfermedad. Por ello, no se le realizó una autopsia clínica. Sin embargo, los largos años en los que estuvo expuesto a dicho material hacen evidenciables la causa de esta enfermedad y, por lo tanto, considerarla como enfermedad profesional.

Esto provoca que las familias y los propios trabajadores, los cuales pueden no ser conocedores de las consecuencias sanitarias que la inhalación de fibras de amianto puede provocar o, incluso, pueden no saber que están tratando siquiera con amianto; tengan que aguantar una lucha contra grandes corporaciones para reclamar un reconocimiento que, como trabajadores y ciudadanos que son, merecen.

 

JOSÉ MARÍA ÍÑIGO

La disputa derivada de la muerte del reputado periodista de TVE, José María Íñigo, se prolonga hasta la actualidad. En 2015 fue diagnosticado con un mesotelioma pleural, el cual consiste en una patología pulmonar grave, crónica y mortal, causante de la mayoría de las muertes por exposición al amianto. Dicha enfermedad hizo que el mundo de la televisión se vistiese de luto en 2018 ante la muerte de este periodista a los 75 años de edad.

El mismo año en el que José María Íñigo fue diagnosticado, este emprendió una lucha legal contra la corporación pública. Esto se debe a que el Estudio 1 de TVE en Prado del Rey (Pozuelo de Alarcón, Madrid) fue construido en 1964 y estaba revestido de una cobertura con fibras de amianto para favorecer la insonorización. En estos platós de alrededor de 1.200 m² José María Íñigo trabajó día tras día ante las cámaras.

La inhalación de estas fibras se debía a que en las décadas de los años 80 y 90 las ovaciones del público provocaban la vibración de la estructura del plató, desprendiendo así las fibras de dicho material y siendo inhaladas todos los días por los trabajadores que allí se encontraban, tal y como afirma el medio Diario 16.

El juicio contra TVE sigue estando presente y llevado a cabo por los familiares del difunto periodista. Con esto se pretende demostrar que su trabajo en los platós de la cadena pública mató a José María Íñigo y que su muerte sea reconocida como causada por una enfermedad profesional.

 

FELIPE D.M.

A sus 79 años, Felipe D.M. falleció en 2018 en la región de Urnieta, Guipúzcoa, debido a un cáncer bronqui-pulmonar. Su familia reclama actualmente una indemnización por daños de 176.000 euros a Cofivacasa y Sidenor, las cuales son sucesoras de Pedro Orbegozo-Acenor, en las cuales Felipe estuvo trabajando como laminador y expuesto al amianto durante 22 años.

La celebración del juicio en octubre de 2020 provocó una protesta en las puertas del Palacio de la Justicia de San Sebastián. En estas protestas, con una gran pancarta con la frase “El problema existe, el amianto mata”, se encontraban las tres hijas del fallecido, así como antiguos compañeros de trabajo. Por tanto, la muerte de Felipe D.M. a causa de la exposición al amianto durante 22 años se suma a las otras muchas que, en el presente, se siguen sucediendo.

 

CASO GARAY (FERNANDO G.Z.)

En noviembre de 2020 la empresa Garay Recubrimientos fue condenada a indemnizar con 420.346.85 euros a la viuda de un antiguo trabajador, cuyo nombre no se hizo público, aunque algunos medios lo publicaron como ‘Fernando G.Z.’. Este trabajador falleció en 2019, un año después de terminar de trabajar en la empresa.

Dicho empleado estuvo trabajando en Garay Recubrimientos desde 1974 hasta 2018 y, tal y como afirma ASVIASMIE, que es la asociación de víctimas del amianto en Euskadi; el fallecido usaba y cortaba planchas de amianto en las reparaciones por lo que tuvo una sobrexposición a dicho material de forma descontrolada durante un periodo temporal bastante prolongado.

 

LOLA

Lola falleció con 77 años en diciembre de 2019 a causa de un mesotelinoma pleural. Ella nunca había trabajado en una fábrica en la que se emplease amianto, sin embargo, su marido sí. Esto demuestra otra de las consecuencias, y es los daños que este material provoca al entorno y allegados de los trabajadores también.

Lola inhalaba las fibras de amianto al lavar a mano los monos que su marido, también fallecido, empleaba para trabajar. Provocándole esto contraer dicha enfermedad que, finalmente, le causó la muerte.

 

Estos son algunos ejemplos que muestran las consecuencias, con nombres y apellidos, que el amianto ha tenido en España. Son cientos y miles los casos de personas que han sufrido los daños provocados por unos intereses empresariales que tenían como fin un aumento de sus ingresos monetarios. La prohibición del amianto en 2001 “erradicó” el problema, supuestamente, pero sus consecuencias se siguen sufriendo, y lo seguirán haciendo hasta 2040, al menos.