¿Por qué es peligroso el amianto?

El amianto

El amianto o asbesto es una material que fue potencialmente utilizado en España, especialmente en la construcción, la industria naval y la ferroviaria. Su bajo coste sumado a sus características (resistente, ignífugo, aislante, impermeabilizante, etc.) provocaron unas importación de este material muy alta. Sin embargo, sus efectos nocivos sobre la salud de las personas son tantos que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) lo catalogó como elemento cancerígeno de tipo 1. Por ello, se trata de un material prohibido en España desde 2002. 

El riesgo del amianto reside en las fibras que lo componen. Estas pueden provocar graves enfermedades pulmonares al ser inhaladas. Además, se desprenden y esparcen con mucha facilidad debido a su ligereza, de ahí que haya tantas regulaciones en cuanto al traslado del amianto en mal estado (quebrado o con grietas), así como en cuanto a la forma de envasarlo y los vertederos homologados a los que trasladarlo. 

Riesgos del amianto

Inhalar tan solo una fibra de amianto ya supone un riesgo, el cual se acrecienta a medida que la exposición lo hace. Esto provoca enfermedades como la asbestosis, el mesotelioma maligno, cáncer de pulmón o cáncer de laringe, entre otros. Además, dichas enfermedades poseen un periodo de latencia bastante amplio, es decir, los síntomas pueden tardar en aparecer entre 15 y 30 años después a la exposición. 

Ciertos estudios revelan, además, que las muertes en España por amianto pueden seguir produciéndose, al menos, hasta el año 2050. Tales son las consecuencias de este material en España que la ciudad gallega de Ferrol se constituye como la que tiene un mayor número de casos de asbestosis por cada 1.000 habitantes en Europa. Esto se debe a la fuerte industria naval que había en ella y al alto uso que se le dio al amianto en este sector. 

Tratar con amianto

No cualquier empresa o particular puede manipular asbesto, es decir, la empresa debe estar inscrita en el RERA y contar con ciertas homologaciones. Por ello, desde Amisur contamos con una alta especialización y sabemos cómo manipular este material de la mejor manera. Con ello conseguimos que nadie sufra una exposición al amianto y que las fibras no dañen el medioambiente. 

¿Cuándo es peligroso el amianto?

El peligro del amianto reside en la inhalación de las fibras. Por ello, si durante la exposición a este material se utiliza la protección suficiente el riesgo disminuye. El problema reside en cuando no existe dicha protección o cuando creemos que no estamos expuestos realmente. Esto último se daba cuando aún era legal el amianto y los familiares de las personas que trabajaban con este material contraían enfermedades derivadas de él debido a que traía a casa restos de amianto en sus uniformes o zapatos. 

Hoy día, el problema reside en la vida útil del amianto. Es decir, algunos estudios cifran el fin de la vida útil del amianto entre los 20 y 25 años, mientras que otros afirman que entre 35 y 40 años. Al finalizar su vida útil, el amianto puede empezar a deteriorarse más fácilmente y a presentar grietas, propiciando así la liberación de las fibras.

Por ello es tan importante retirar el amianto cuanto antes, porque así se evita correr el riesgo de que esté deteriorado. Es decir, si usted posee amianto y no sabe en qué estado se encuentra, lo mejor es retirarlo cuanto antes para no arriesgarse a que se deteriore y, por tanto, las fibras se dispersen en el aire. 

Amianto en inmuebles

Tener amianto en un inmueble no es algo extraño. Hay que tener en cuenta que antes de que se prohibiese el amianto en 2002, se seguía utilizando y comercializando con él. Por ello, numerosos edificios e instalaciones construidos previamente pueden tenerlo, ya que en España no se ha llevado a cabo hasta la fecha ningún plan de desamiantado, por lo que el amianto sigue presente. 

No obstante, si el amianto ha poseído algún daño se debe retirar inmediatamente para evitar efectos negativos en la salud de las personas habitantes y de aquellas que se encuentren cerca, así como para evitar daños medioambientales. Se trata de una cuestión de civismo y salud pública.