Muertes en el metro de Madrid por amianto

La rápida expansión y uso del amianto por todo el territorio nacional se deben a que se constituía como un material de bajo coste y muy útil: ignífugo, aislante, flexible y resistente. Sin embargo, las fibras que componen este material son las causantes de numerosas enfermedades cancerígenas, por ello la OMS lo cataloga como un elemento cancerígeno de tipo 1. Esto causó su prohibición en España llegó en el año 2002, pero ¿Qué ocurre con todas aquellas construcciones y elementos que poseen amianto actualmente?

Recientemente comenzaron a aparecer los primeros casos de asbestosis. Esto se debe a que a pesar de que el amianto fuese prohibido en 2001, aquellos elementos compuestos de este material siguieron utilizándose, ya que las piezas y los vagones con amianto poseen una antigüedad actual de entre 30 y 40 años. Sin embargo, la empresa Metro estuvo ocultando, al menos, desde 1992 a sus trabajadores que estaban manipulando un material tan peligroso como lo es el amianto. Además, años después, en 2003, la empresa realizó un estudio para identificar y localizar todos aquellos elementos y lugares de sus instalaciones que poseían amianto. Pero dicho estudio nunca se hizo público, sino que se mantuvo en secreto, tal y como afirma el diario El País, y se hizo público una vez que un trabajador contrajese asbestosis y se le reconociese como enfermedad laboral en 2017

Actualmente son siete los exempleados de Metro Madrid que han fallecido por una enfermedad derivada de la inhalación de las fibras de amianto, además de otros 3.500 trabajadores que se encuentran en revisiones continuas por haber estado expuestos a este material. A todo esto se suman, al menos, otros diez trabajadores más a los que se han diagnosticado enfermedades profesionales provocadas por el asbesto. 

El primer trabajador que falleció por asbestosis fue Antonio Morón en mayo de 2018, el cual era un oficial de mantenimiento jubilado. Su enfermedad fue reconocida un año antes, en 2017, por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Por su parte, Julián Martín fallecía cinco meses después. Martín trabajaba también en el mantenimiento de Metro Madrid, la cual fue obligada a indemnizar a sus familiares con más de 193 mil euros.  

El caso más reciente fue el de Santos González. Este era trabajador de mantenimiento de escaleras en Metro. Fue el primer trabajador de dicha empresa en ser diagnosticado con asbestosis en el año 2013, aunque la corporación no le reconoció la enfermedad hasta seis años más tarde, en 2019. Santos González falleció en enero de 2021 a causa de la COVID-19, ya que al tener un cáncer de pulmón con fibrosis pulmonar su situación era demasiado compleja para poder superar dicho virus. 

En el presente, más de un centenar de trenes de la serie 2000 y de la serie 5000 se encuentran paralizados por el riesgo de exposición al amianto que conlleva para los trabajadores. Además, la Fiscalía investiga a siete responsables de Metro de Madrid por haber puesto en tal riesgo a los trabajadores y, por tanto, haber cometido homicidio imprudente. 

Sin embargo, la polémica del amianto con Metro Madrid no finaliza aquí, es más, esta polémica se ha llegado a internacionalizar, en concreto en Argentina en el año 2019. El problema reside en que en los años 2011 y 2012 Metro Madrid vendió un total de 36 vagones CAF 5000 contaminados con amianto a Subterráneos de Buenos Aires (Sbase). Al realizarse esta operación en 2011, encontramos que se hizo casi diez años después de la prohibición del amianto en España, por lo que Metro Madrid ignoró por completo la normativa que prohíbe la comercialización de equipos con este material. 

Sbase culpa a la madrileña de haber realizado esta transacción como un acto de mala fe y de ser responsable de todos aquellos procedimientos judiciales que han sido abiertos ante la justicia argentina, ya que varios trabajadores de la corporación argentina han fallecido también por enfermedades provocadas por la inhalación de fibras de amianto. 

Por tanto, el hecho de que Metro Madrid ocultase la presencia de amianto no solo afectó a sus trabajadores, algunos de los cuales han fallecido, sino que estos intereses económicos han afectado también a trabajadores argentinos. Actualmente, la polémica sigue presente, una batalla entre trabajadores y corporación que se repite todavía en numerosos sectores.