Extracción de muestras de amianto y mediciones ambientales

Al hablar de extracción de muestras y de mediciones ambientales de amianto en los trabajos, hablamos de varias situaciones:

En primer lugar, encontramos que el propietario de cualquier edificio o instalación debe conocer o sospechar si este contiene amianto. Esto se puede determinar de numerosas maneras: consultando los planos del edificio, realizando una inspección en la que no se tomen muestras o realizando las mediciones higiénicas que sean necesarias para determinarlo, entre otras. 

A la hora de realizar una visita de inspección en un edificio que sea susceptible de contener amianto en la composición de sus materiales, se debe seguir con una metodología de trabajo que permita reconocer todas las ubicaciones en las que haya alguna probabilidad de detectar este material. De manera previa a esta inspección se deben conocer una serie de datos para facilitarla:

  • Cronología del edificio: la fecha de construcción del edificio no es suficiente, por ello se pide una cronología de él para saber las intervenciones y rehabilitaciones que se han realizado en él. 
  • Usos y características del edificio: en función del uso que se le diese al edificio, o la función que cumple actualmente, será necesario inspeccionar ciertos puntos concretos o no. Algunos ejemplos de este tipo de edificios son las salas de espectáculos públicos, las industrias con maquinaria ruidosa o habitaciones que requieran una insonorización especial, entre otros. 
  • Análisis de la ubicación del edificio: el entorno en el que se encuentra el edificio también se constituye como un gran indicador. Esto se debe a que los ambientes húmedos, los lugares próximos a industrias contaminantes o con la agresión permanente de contaminación urbana pueden causar el deterioro de materiales como, por ejemplo, revestimientos de morteros aislantes en fachadas o placas y conductos de fibrocemento, por ejemplo. Estos perderían sus capacidades de compacidad y permitirían el desprendimiento de fibras de amianto en el ambiente. 

 

Protección en la toma de muestras

El técnico que realice la inspección debe estar equipado en todo momento con la protección (ropa y calzado) adecuados que le aseguren la protección frente a los agentes que pueda encontrar en la inspección. Esto se debe a que la inspección puede suponer un riesgo para la salud del técnico debido a que se desconoce la presencia o no de amianto y, en el caso de que si haya, en el estado en el que se encuentra, así como la contaminación ambiental de la zona. 

En segundo lugar, durante la ejecución de los trabajos de retirada de amianto debe haber un Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales que esté especializado en higiene industrial. Este deberá realizar, durante la ejecución de los trabajos, una medición higiénica personal a uno de los trabajadores para determinar si el método de trabajo es el adecuado o no. Además, una vez se finalicen los trabajos realizará una medición ambiental para determinar el impacto que dicha operación ha generado. 

El método utilizado para las mediciones es el MTA/MA-051, ya que es el estipulado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo a través del Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo, a pesar de que actualmente muchos colectivos piensen que puede estar obsoleto. A través de unos filtros obtenidos en las mediciones, este método determina la cantidad de fibras de amianto que hay en el aire. Con todo ello, el Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales determina la concentración de asbesto en el ambiente, así como el grado de exposición al que los operarios hayan podido estar sometidos.