¿Es peligroso ingerir amianto?

Cuando se habla de los riesgos del amianto y las enfermedades que provoca, se hace mención siempre a la inhalación de las fibras que lo componen. El mesotelioma maligno, el cáncer de pulmón o la asbestosis, son algunas de las enfermedades que dicha inhalación provoca. No obstante, numerosos estudios apuntan, también, a los peligros de la ingestión de las fibras de amianto, a pesar de que no se consideren, aún, oficiales.

Las evidencias de que ingerir amianto puede ser perjudicial son varias. En primer lugar, encontramos el “reciente” estudio publicado en 2016 por Agostino Di Ciaula y Valerio Gennaro sobre los riesgos de tragar fibras de amianto a través del agua. En este estudio surgió una preocupación para los autores y es el descubrimiento de fibras de asbesto en el agua potable (hasta 700.000 fibras/litro) de la región de la Toscana. Asimismo, se descubrió la existencia de sujetos que había desarrollado mesoteliomas (algo profundamente relacionado con la inhalación de las fibras de amianto) cuando aparentemente no habían estado expuestos a este material por inhalación. 

Otro de los hallazgos de los investigadores mencionados fue la presencia de fibras de amianto en muestras histológicas de cáncer de colon y en la bilis de la vesícula biliar de varias personas. Por su parte, en los experimentos realizados con animales se demostró que las fibras de asbesto ingeridas en agua potable actuaban como cocarcinógenos en presencia de benzo[a]pireno. Además, según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), existen evidencias que apuntan a una correlación entre la ingesta de asbesto y el cáncer gástrico y colorrectal. 

Un factor a tener en cuenta es la posibilidad de que las fibras de amianto que haya en el agua acaben en el aire de los hogares. Esto es lo que se demostró en un estudio de Webber publicado en 1989, en el cual se compararon aquellos hogares en cuya agua potable había una concentración de 24 millones de fibras/litro, mientras que en otros solo 1,1 millón/litro. Tras realizar mediciones ambientales, los investigadores revelaron que la concentración de fibras en el aire estaba estrechamente correlacionada con la concentración de fibras en el agua potable. Ello se debe, posiblemente, a la evaporación del agua y a que las fibras pueden residir en aquellos objetos que se mojen y desembocar, por tanto, en el aire. 

Es más, si ingerir amianto no fuese perjudicial, ¿por qué se prohibiría en España en 1983 el uso de amianto en la elaboración y tratamiento de alimentos y productos alimenticios? Por su parte, Corea del Sur prohibió, también, varios fármacos producidos por un total de 120 empresas farmacéuticas debido a que había posibilidad de que contuviesen asbesto. Además, la empresa Twinkees tuvo que retirar pasteles y bocadillos en 22 estados de EE.UU porque la producción de estos coincidía en tiempo con una retirada indebida de amianto. 

Según la USEPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos), se podría ingerir agua con fibras de amianto sin peligro si no posee más de 7 millones de fibras por cada litro. Mientras que si la cantidad de fibras aumenta entonces nos estaríamos enfrentando a problemas sanitarios. Sin embargo, la controversia llega cuando no hay un mínimo seguro de exposición de fibras a través de la inhalación, por lo que tampoco se podría saber con certeza las ingeridas. 

Por tanto, actualmente ingerir amianto no está catalogado como algo perjudicial por las grandes instituciones médicas a nivel mundial. Sin embargo, tal y como se ha visto, numerosos estudios demuestran lo contrario, así como las problemáticas en las que se han visto envueltas algunas corporaciones. La inhalación de las fibras de amianto es algo sumamente perjudicial y, posiblemente, es el mayor daño sanitario que el amianto ha causado, y sigue causando, a nivel mundial. Pero ello no debe eclipsar a otro de los grandes problemas contra la salud pública que hoy día se sigue dando.