Las enfermedades del corazón propiciadas por el amianto

Como ya es sabido, el amianto provoca numerosas enfermedades pulmonares a aquellas personas que hayan estado expuestas a él sin la protección necesaria. Mesotelioma maligno, asbestosis o cáncer de pulmón son algunas de las más comunes. En el año 2002 fue prohibido finalmente este material en España, tanto su uso como su comercialización. No obstante, miles de personas sufrieron y sufren una exposición descontrolada a este material y, por ende, continúan siendo numerosas las víctimas sanitarias que de ello se derivan.

Las enfermedades pulmonares que provoca el amianto son las más comunes y las que más rápido se reconocieron. No obstante, estudios demuestran que la exposición a este material puede provocar otro tipo de consecuencias sanitarias. Algunas de estas son: episodios isquémicos (o infartos) y enfermedades cerebrovasculares (o ictus). 

El estudio fue llevado a cabo por investigadores del Laboratorio de Salud y Seguridad de Buxton, Derbyshire (Reino Unido) en el año 2012. Para ello analizaron los datos de alrededor de 100.000 trabajadores que habían sufrido exposición laboral al amianto. Dichos trabajadores fueron seleccionados gracias a la Encuesta a Trabajadores de Asbesto. Ésta se puso en marcha en el año 1971 (con una media de tiempo de seguimiento de 19 años) para vigilar la salud de los trabajadores.  

En esos 19 años de tiempo analizado fallecieron 15.557 personas. De ellas, 1.053 fueron a causa de enfermedades cerebrovasculares y 4.185 a episodios isquémicos. Como conclusión, los investigadores dedujeron que la causa de ese mayor riesgo cardiovascular debido al amianto reside en el impacto de las fibras que lo componen en las arterias, derivando en paradas cardíacas. 

La importancia de la cardioprotección

A pesar de que siempre se haya relacionado al amianto con enfermedades pulmonares, este estudio demuestra que hay aún más consecuencias sanitarias, como las cardiovasculares. Ello pone de relieve la importancia de cardio proteger las instalaciones mediante la instalación de desfibriladores. Estos mecanismos pueden salvar la vida de la persona infartada. Los primeros minutos que transcurren al sufrir un paro cardíaco son primordiales. Por cada minuto que pasa, las probabilidades de sobrevivir se reducen entre un 7 y un 10%. Este tipo de aparatos cobran cada vez más importancia debido a su eficacia. Actualmente, son muchas las instalaciones obligadas a poseer uno para otorgar la seguridad necesaria a los ciudadanos con un riesgo mayor.