¿Cómo se produce el amianto?

El término “amianto” (o asbesto) proviene del griego y significa “incombustible” o “inextinguible”. Gracias a estudios arqueológicos, se ha demostrado que en la Edad de Piedra ya se hacía uso de este material para fortalecer macetas de cerámica. Asimismo, en escritos de la época griega se menciona al amianto y su uso en telas para cubrir los cadáveres antes de iniciar la incineración. No obstante, su uso masivo llegó a finales del siglo XIX cuando se comenzó a utilizar en la construcción.

A lo largo del siglo XX, el amianto fue potencialmente utilizado, especialmente desde la década de los 60 hasta los 90, en la construcción de edificios tanto públicos como privados, así como en el sector ferroviario y en el naval. Su bajo coste y sus abundantes características como, entre otras, su flexibilidad, durabilidad y resistencia al fuego; fomentaron su uso masivo. No obstante, las consecuencias sanitarias que ha provocado el amianto han sido devastadoras. Es más, aún en el presente miles de trabajadores que sufrieron una exposición descontrolada a este material sufren las patologías que provoca la inhalación de las fibras que lo componen. 

Ante todo, se debe diferenciar entre el fibrocemento (también conocido como uralita debido a la importancia de dicha empresa en España) y el amianto en sí mismo. El primero es una combinación de cemento, normalmente, y las fibras de amianto. Actualmente, al estar prohibido el amianto desde 2002, las fibras que componen el fibrocemento no son de amianto, sino que suelen ser de plástico o vidrio. Sin embargo, el amianto es un mineral que se encuentra en la naturaleza, es decir, se forma de manera natural y sin intervención humana. 

El amianto, al igual que con otros minerales, se forma a raíz de la acumulación y combinación de elementos naturales. Concretamente, son los átomos de silicio y de oxígeno los que participan en la formación del amianto como mineral, ya que se encuentran en su estructura molecular. Como consecuencia de esta combinación, el amianto se forma en los suelos y rocas de numerosos sitios del planeta. La minería de amianto más importante se ha encontrado siempre en países como Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, China y los países que formaban parte de la antigua y extinta URSS. 

No obstante, encontramos dos tipos principales de asbesto: el crisotilo (conocido como amianto blanco) y los anfíboles (el resto de tipos de amianto). El amianto blanco se encuentra, principalmente, en yacimientos de Canadá, Rusia, Italia o la República de Zimbabwe. Mientras que los anfíboles se encuentran en Sudáfrica y Australia. 

Por tanto, el amianto es un mineral que se encuentra de forma natural en el medioambiente. Sus consecuencias provienen de su manipulación debido a que es ahí cuando se fractura y se liberan las fibras que lo componen, tanto en la extracción del mineral en sí como en su manipulación para fabricar otros productos.