El problema de los bajantes en las comunidades de vecinos

El amianto es un mineral fibroso cuyas propiedades (incombustibilidad, buen aislante térmico y acústico, resistente a la electricidad y la abrasión, entre otras) lo convirtieron en un elemento muy utilizado en el sector de la construcción.

En España, la mayoría de los edificios construidos desde 1960 a 1985 contienen amianto, ya sea en cubiertas, bajantes o depósitos, y no es hasta 2001 cuando en España se prohíbe su comercialización, a pesar de conocerse sus desventajas desde muchos años atrás.

El principal problema de los bajantes en las comunidades de vecinos surge cuando una tubería se deteriora, y por tanto, se rompe, provocando humedades o inundaciones en las viviendas aledañas. Al suceder esto, pueden darse dos escenarios: En primer lugar, que el bajante no sea de amianto, y por tanto se pueda reparar o tratar por un fontanero sin homologación en amianto e incluso pueda ser sustituido; y en segundo lugar, que la tubería se construyera de fibrocemento con amianto, en cuyo caso, solo puede ser manipulado por una empresa homologada y autorizada que cumpla ciertos requisitos, entre ellos, que se encuentre inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto).

Cabe señalar, que todas estas medidas se toman al tratarse de un mineral fibroso que es considerado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como cancerígeno de tipo 1 y, además, es el principal causante de cáncer laboral del mundo.

Asimismo, estaría prohibida la reparación de este bajante y cualquier otro elemento que contenga amianto, según la orden del 7 de diciembre de 2001, en la cual se establece que, una vez el material llegue al fin de su vida útil, deberá ser retirado y no podrá ser restaurado.

Normativa aplicable para comunidades de vecinos

La normativa predominante al hablar de operaciones con amianto es el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto. Asimismo, en España, se prohíbe la comercialización del amianto a través de la Orden ministerial del 7 de diciembre de 2001 por la que se modifica el anexo I del Real Decreto 1406/1989, de 10 noviembre, sobre limitaciones a la comercialización y al uso de ciertas sustancias y preparados peligrosos.

¿Quién puede manipular el material con amianto?

Según el Real Decreto 396/2006, del 31 de marzo, en su artículo 17, se establece que: “Todas las empresas que vayan a realizar actividades u operaciones incluidas en el ámbito de la aplicación de este RD deberán inscribirse en el registro de empresas con riesgo por amianto.”

Por tanto, en primer lugar, nos encontramos con la necesidad de encontrar profesionales registrados en el RERA, pero además, estas empresas deberán tener aprobado por la autoridad laboral un plan de trabajo para poder acometer operaciones que impliquen la manipulación de amianto. Este documento describe de forma pormenorizada la acción que se pretende ejecutar y las medidas y metodología de trabajo previstas para preservar la seguridad y salud, ya sea de trabajadores o de personas ajenas que puedan verse afectadas. Asimismo, la empresa podrá disponer de un plan de trabajo único que le permita realizar trabajos de carácter urgente. 

Por otro lado, medio ambiente le proporcionará a la empresa un número de identificación medioambiental que le permita trasladar el residuo hasta el vertedero final o un centro de transferencia.

¿Qué medidas de seguridad se deben tomar?

Desde Amisur, queremos concienciar de que es de suma importancia adoptar las medidas de protección adecuadas para que los agentes que intervengan en la actuación no desarrollen ninguna enfermedad a causa del amianto. Antes de comenzar un trabajo con un material peligroso como es el amianto se ha de presentar un plan de trabajo específico donde se especifiquen todas las actualizaciones a realizar así como las medidas de seguridad que se tomarán y quiénes realizarán el tratamiento. El plazo para la aprobación de este plan de trabajo es de cuarenta y cinco días. 

En el día de trabajo, se deberá acordonar y señalizar la zona con cintas de baliza, además, de colocar la cartelería específica que indique que se está manipulando el amianto en dicho lugar. En el caso de necesitar instalar una zona de acopio, esta deberá estar debidamente señalizada. Asimismo, cada trabajo irá acompañado de la correspondiente medición ambiental, si fuera necesario.

En cuanto a los equipos de protección individual o epis, los operarios que realicen el trabajo deberán portar monos desechables que tendrán un solo uso y que serán desechados tras terminar el trabajo. Estos deberán estar fabricados con un tejido que resista la penetración de las fibras de amianto. También deben seguir una serie de características como son el tener capucha o la ausencia de costuras, pliegues o bolsillos, entre otras, así como, ajustarse perfectamente al cuerpo del trabajador en cuestión. Las mascarillas auto-filtrantes FFP3 desechables o de filtro de partículas P3, son la mejor protección para las personas que trabajan con amianto, cuyo fin es evitar la inhalación de las partículas fibrosas provenientes del amianto que puedan quedar en suspensión en el aire y, por ende, inhaladas por vías respiratorias. Asimismo, estas mascarillas están estipuladas por el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo. Otro equipo de protección individual indispensable son los guantes resistentes a penetraciones o pinchazos de objetos cortantes o puntiagudos.

Por último, los trabajadores deberán llevar botas de seguridad antideslizantes, las cuales deben tener refuerzo en la puntera y en la suela para evitar resbalamientos causados por sustancias como el agua o el aceite, entre otros. 

¿Dónde se debe depositar la uralita?

El material contaminado con amianto deberá ser tratado adecuadamente. En primer lugar, el elemento a retirar tendrá que ser encapsulado para disminuir al mínimo el propagamiento de fibras al ambiente. Más tarde, tendrá que ser desmontado usando herramientas de corte por fricción y no mecánico. Tras el desmontaje, el material se envolverá en plásticos de 800 galgas con su correspondiente pegatina de identificación de residuos peligrosos y será depositado en sacas homologadas para la gestión del material.

Para el posterior traslado de los residuos con amianto es necesario que la empresa disponga del correspondiente NIMA (Número de Identificación Medio Ambiental) de transporte expedido por la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma donde se realice el traslado.

Además, estos residuos no se pueden depositar en cualquier vertedero o lugar. Dicho sitio debe ser, o un centro de transferencia de residuos con amianto homologado para dicha actividad donde el residuo permanecerá como mucho por un periodo de seis meses, o bien un vertedero final de materiales con amianto.