El paso del amianto por la industria naval española

El amianto o asbesto fue un material potencialmente utilizado en el sector de la construcción, principalmente, durante el siglo XX. Sus propiedades aislantes e ignífugas, así como su bajo coste, hicieron que tuviese un importante calado. No obstante, la construcción no fue la única industria que hizo uso de él, sino que la industria naval fue otra de las muchas que propiciaron su uso debido a sus características, siendo esta una de las que más afectados por la exposición al amianto ha provocado en España.

En España, el amianto tuvo sus años de máxima utilización en los años comprendidos entre la década de los 60 y finales de los 90. Sin embargo, en la industria naval su uso comenzó décadas antes. Esto se debe a que la máquina de vapor estuvo estrechamente vinculada al amianto desde sus inicios como forma de aislante y para evitar fugas de vapor. Como ya es sabido, las máquinas de vapor fueron utilizadas en la industria naval como mecanismo de propulsión de los barcos.

Posteriormente, con el desarrollo de las nuevas tecnologías y la aparición de nuevas formas de aplicación de dicho mineral, el amianto tuvo sus años de apogeo en esta industria a partir de los años 60 como material aislante e ignífugo.

Lugares dónde encontrar amianto en un barco

Tan alta fue la implantación del amianto en la construcción de barcos que, actualmente, se estima que puede encontrarse en las siguientes instalaciones y objetos:

SALA DE MÁQUINAS:

  • Tuberías de suministro de vapor, escapes, chimeneas y sus soportes
  • Válvulas de seguridad y descarga.
  • Cubiertas exteriores y soportes de tuberías varias.
  • Tuberías de agua caliente y sus soportes.
  • Aislamiento de las turbinas.
  • Carcasas guardacalores de los motores, calderas y quemadores.
  • Aislamiento de localizaciones específicas de maquinaria como salas de máquinas, bombas o calderas, para evitar que se transmitan el calor y el ruido a otros espacios.

HABILITACIONES:

  • Revestimientos de espacios de servicios o sanitarios.
  • Cubiertas interiores incluida su capa inferior.
  • Tuberías de escape y de vapor.
  • Tuberías de refrigeración.
  • Conductos de aire acondicionado.
  • Pasos de cables eléctricos.
  • Mamparos exteriores e interiores.
  • Techos de cubiertas interiores y exteriores.
  • Cubiertas y mamparos contiguos con espacios de maquinaria.
  • Ubicaciones específicas de alojamientos y camarotes.

CUBIERTAS:

  • Tuberías de suministro de vapor.
  • Tuberías de escape.
  • Tuberías de limpieza de tanques.
  • Bombas de achique.
  • Ubicaciones específicas en cubierta.

MAQUINARIA:

  • Guarnición de frenos y embragues. Materiales de fricción.

 

Propiedades del amianto en la industria naval

Se debe tener en cuenta que un barco está constituido por una gran cantidad de habitáculos y compartimentos: camarotes, salas de máquinas, cámaras de calderas, etc. En numerosas ocasiones estos habitáculos son cerrados y tienen poca ventilación, por lo que podrían considerarse como espacios confinados, en los cuales se ha utilizado bastante el amianto. Asimismo, el tipo de buque y sus características también influye en la presencia de más o menos cantidad de este mineral. Esto se debe a la necesidad de una mayor presencia de materiales ignífugos como, por ejemplo, cámaras de máquinas y calderas, para evitar la propagación del fuego en caso de incendio. Además, ya no se trata únicamente del uso del amianto para evitar incidencias como incendios, sino que su capacidad aislante evita la pérdida de calor en elementos como tuberías o calderas, entre otros; así como conseguir que el ruido de la maquinaria no alcance zonas habitables.

Asimismo, en comparación con la construcción de buques o barcos comerciales, en la construcción naval militar el uso del amianto tuvo un mayor calado. Ello se debe al mayor número de compartimentos estancos para incrementar la flotabilidad del barco en caso de vías de agua. Además, también encontramos que necesitan una mayor protección al fuego que otro tipo de embarcaciones, por ello el uso de materiales aislantes e ignífugos, como el amianto, fue mayor que en las embarcaciones comerciales.

Era en el proceso de fabricación de un barco, o de reparación de este, cuando los trabajadores tenían una exposición mayor al amianto, cuyo riesgo aumenta en caso de que no se tengan las medidas de seguridad necesarias para evitar inhalar las fibras que lo componen. Además, a ello se le suma la facilidad con la que las fibras quedan suspendidas en el aire, la cual se incrementa cuando se trata de habitáculos cerrados y con muy poca ventilación. Por ello, esta combinación provocó que los trabajadores se enfrentasen constantemente a una exposición descontrolada de fibras de amianto suspendidas en el ambiente.

Por tanto, encontramos un uso masivo del amianto en la industria naval. Este uso finalizó en la década de los 80 debido a la preocupación social y sanitaria derivada de la publicación de numerosos estudios extranjeros en cuanto a los peligros y las consecuencias del amianto. Gracias a ello, en España se prohíbe el uso del amianto en los barcos de nueva construcción a partir de 1982. Pero esta mejora no remedió las consecuencias sanitarias que el amianto había provocado ya en aquel entonces, ya que estas tienen un periodo de latencia de entre 15 y 30 años.

La industria naval en Ferrol

La ciudad en la que más víctimas se ha saldado el uso del amianto en la industria naval es Ferrol. Esta se constituye como la ciudad europea en la que más casos de asbestosis (enfermedad pulmonar provocada por la inhalación de las fibras de amianto) por cada 1.000 habitantes hay. Además, un estudio epidemiológico realizado por la doctora Carmen Diego Roza demostró que, aproximadamente, el 70% de los antiguos trabajadores del astillero de Ferrol presentaron alguna patología pulmonar como la asbestosis.

La alta cifra de víctimas del amianto en Ferrol y alrededores propició la creación de la Asociación Gallega de Víctimas del Amianto (AGAVIDA), la cual tiene su sede en dicha ciudad. Esta afirmó que tan solo en Ferrol la cifra de personas perjudicadas por el amianto superaba ya en 2009 la cifra de 3.000 personas. Es más, la autopsia de una de las víctimas reveló que en sus pulmones almacenaba 110.000 fibras de amianto.

Las víctimas buscan un reconocimiento y justicia, independientemente de las indemnizaciones. Esta lucha entre antiguos trabajadores y grandes corporaciones está presente constantemente en las distintas industrias en las que se hizo un uso descontrolado del amianto. Hoy en día sigue sin saberse con certeza cuántas víctimas más se sumarán a la larga lista de consecuencias que ha tenido el amianto en España.